NUNCA PERDIMOS LA ILUSIÓN NI LA ESPERANZA POR ESTE DÍA. SALIMOS AL EXTERIOR Y DISFRUTAMOS EL GRAN MOMENTO.

Ha pasado un año, todo un año de su vida que las personas usuarias de la Residencia Fuente de la Salud han llevado con gran entereza. Son nuestras y nuestros mayores, los más vulnerables y en Fundación Zayas no lo olvidamos. Admiramos con qué capacidad de aguante han llevado estos más de de 365 días de encierro, cómo se han adaptado a unas malísimas circunstancias sobrevenidas, en las que lo peor ha sido el aislamiento.

No poder ver a sus seres queridos, es lo más difícil y, aunque las tecnologías han estado muy presentes en el Centro Residencial de Padul, una pantalla no sustituye nunca el calor de un abrazo, ni un beso. La desorientación, el bajo estado anímico, el empeoramiento de dolencias y enfermedades era un riesgo que, sumado al miedo al contagio por Covid, ha sido preocupación constante para el equipo de Fundación Zayas y la Fuente de la Salud, que han puesto todos los medios humanos y técnicos para que nada malo ocurriera a las personas mayores que viven en el Centro.

La suerte de contar con entidades implicadas, como el Ayuntamiento de Padul, empresas solidarias, personas generosas y desinteresadas, y unos vecinos y vecinas paduleñas que se han preocupado por colaborar en la vida de la Fuente de la Salud, han suavizado el impacto negativo de este tiempo de aislamiento.

Afortunadamente, como nunca perdimos la esperanza, hemos podido llegar al día que tanto ansiábamos, el de la primera salida al exterior. Atravesar las puertas del Centro, ya ha sido en sí todo un mundo de emociones para nuestras personas usuarias y para las trabajadoras y trabajadores que les acompañaban. Los sentimientos han sido tan intensos, que en medio de la euforia también ha habido lágrimas. No es para menos, porque ¡lo hemos conseguido!

Fundación Zayas, entidad privada sin ánimo de lucro, gestiona el Centro Residencial Fuente de la Salud de Padul, y trabaja para que la personas mayores mejoren su calidad de vida, como era el deseo de su fundadora, Doña María Zayas Ossorio-Calvache.