María Zayas descansó en paz un 4 de enero de 1979, momento a partir del cual, comenzó a hacerse realidad su deseo de entregar su legado a los más necesitados

Hace unos días que se cumplieron 42 años del fallecimiento de María Zayas Ossorio-Calvache. María, quien viviera una vida  tranquila y modesta durante los últimos años de su vida, descansó en paz un 4 de enero de 1979, momento a partir del cual, comenzó a hacerse realidad su deseo de  entregar su fortuna a Granada y a los más necesitados.

María Zayas Ossorio-Calvache

La mujer que había amado profundamente a sus padres, que había soñado con un amor prohibido y adolescente, la heredera de dos grandes familias nobiliarias se apagó sin llamar la atención de la sociedad granadina, porque así lo quiso ella. Aquella señora que vivía asomada a su balcón, de la que se comentaba había sido desgraciada en su matrimonio, dejó para Granada y personas necesitadas el patrimonio acumulado y administrado durante siglos.  

A la muerte de sus padres, María se hizo cargo desde el primer momento de la administración y gestión del patrimonio y se dedicó, con un destacable celo, a mantenerlo y conservarlo.  Su carácter era atípico para la época. Se trata de una mujer que, bajo el franquismo, actuó, no como viuda de Francisco Laynez, sino como la heredera de la Casa de Zayas. A lo largo de su vida existió  una intención clara de ayuda y solidaridad con las personas más desfavorecidas, como reflejan sus anotaciones contables en las que se hacen aportaciones económicas a entidades y organizaciones de todo tipo, como a la Asociación Granadina de Caridad, al Asilo de San Rafael del Hospital de San Juan de Dios, donativos a corporaciones municipales para las personas pobres de las localidades donde poseía patrimonio, así como a iglesias.  

Como si toda su vida hubiese estado preparando aquel momento, un 15 de septiembre de 1971 María decidió escribir sus últimas voluntades. Lo hizo en forma de testamento ológrafo, demostrando de nuevo su carácter autónomo, independiente y reservado. Pero sería en el destino de sus bienes donde dio sentido a su vida, porque el respeto a la memoria de sus padres y amor al prójimo y clases menesterosas, le llevaría a crear esta Fundación que hoy persiste por y para llevar a cabo su obra, gracias a su legado.

Extracto del testamento ológrafo de Doña María Zayas. 

“Para honrar y perpetuar la memoria de mis amadísimos padres, por amor a Granada y al prójimo de las clases menesterosas, creo, por este mi testamento, una fundación benéfica bajo la advocación de los santos titular de mis dichos queridísimos padres, San Fernando Rey de España, San Francisco de Asís. (…)

En esta ciudad en Plaza de San Agustín 3, antes 11, donde forzosamente ubicará la Fundación siempre en esta susodicha casa, destinada a sostener igual número de ancianas y ancianos que con las rentas se pueda sostener.”

Extracto del testamento ológrafo de María Zayas