Por Teresa María Ortega López, profesora de Historia contemporánea de la Universidad de Granada y estudiosa de la figura de María Zayas Ossorio-Calvache

María Zayas tiene un gran interés para la investigación histórica y concretamente para la investigación de la historia de las mujeres de la España contemporánea del siglo XX.

En primer lugar, porque María Zayas representa ese grupo de mujeres que supo sortear los mil y un obstáculos impuestos por el orden patriarcal que estuvo vigente toda su vida. Un orden patriarcal que garantizaba la autoridad masculina sobre las mujeres y que se asentaba sobre una legislación como el código civil y el código penal imponiendo un discurso de domesticidad que condenaba a las mujeres a una eterna minoría de edad y las arrinconaba en el espacio privado, donde debían llevar a cabo su principal función social que no era otra que la crianza de los hijos y el cuidado del marido y todo ello de una forma abnegada y obediente.

Portada de la Biografía de María Zayas

María Zayas llevó siempre las riendas de su vida, tuvo una identidad propia que hizo la tener un protagonismo que no tenían otras mujeres de la época. Ella no siguió la autoridad paterna ya que se casó con la persona que estimó conveniente y cuando comenzaron las primeras desavenencias en el seno del matrimonio, siguió siendo una figura única y firme que no se plegó tampoco a esa autoridad del marido.

En segundo lugar el interés que para mí tiene María Zayas, se debe a que representa también a ese grupo de mujeres conservadoras, de firmes convicciones católicas, que no dudaron en movilizarse y salir al espacio público para defender lo que consideraba estaba siendo atacado y que formaba parte de la esencia de España, y que no otra cosa que la religión católica.

Aunque muchas mujeres de acción católica a partir de 1939 sirvieron de correa de transmisión de ese modelo autoritario de mujer y familia, que había ideado la dictadura franquista, de nuevo aquí María Zayas se salió del guión, se negó a ser simplemente esa mujer conservadora de ideas tradicionales. Desde el primer momento decidió gestionar por sí misma el patrimonio familiar que había heredado tras la muerte de sus padres, un patrimonio familiar al que le dio el destino que ella quiso poner al servicio de los más necesitados.

María Zayas no cumplió únicamente el papel de mujer sumisa sino que tuvo siempre un enorme protagonismo lo que, junto a una enorme capacidad para rehacerse en los momentos más complicados, la hizo llevar la vida que quiso llevar.

Una mujer compleja que supone todo un referente de mujer protagonista de ese siglo XX convulso.